EL REENCUENTRO EN EL
COLISEO ROBERTO CLEMENTE 2005.

Photos by Claudia Espinosa FL.



Por: Javier Santiago / F.N.C.P.
Especial para ESCENARIO

Atención, doctora Rosa Pérez Perdomo; atención, Departamento de Salud. El pasado fin de semana, un virus se reactivó en la comunidad contagiando a "jóvenes" de ambos sexos que rondan desde los 20 años hasta lo inimaginable. Y en lo que se puede clasificar como un brote de la otrora fiebre llamada "menuditis", una enardecida multitud aplaudió, coreó y bailó a merced de un supuesto "Momento del adiós" que El Reencuentro protagonizó en el Coliseo Roberto Clemente.

A 28 años de lo que fuera la primera presentación de Menudo, en una plaza pública de Juncos, el germen de la menuditis sigue activo en la psiquis del pueblo puertorriqueño. Si bien atrás quedó: el "blower", la imagen a lo Village People, los macanudos, los vestuarios de licra y toda la parafernalia con el logo del grupo, el impacto de la invención de Edgardo Díaz, que probó que los puertorriqueños eran capaces de exportar ídolos internacionales, estaba allí vigente en la reacción de cada uno de los asistentes.

En una producción acertada delineada por Tony Mojena, no hubo detalle que se pasara por alto: despliegue de pantallas de vídeos de Quality Audio, juegos de luces diseñados por Jorge Caraballo para Switch Lightning, un sonido claro de Wichie Sound, numerosos efectos de pirotecnia de On Cue y Music Xpress, una banda de innegable empuje, comandada por el maestro Marcos A. Rijos y un coro tipo "A, número uno" – imprescindible en ocasiones como éstas– compuesto por Gustavo Parrilla, Raúl Reyes y Ricardo García.

Con ese engranaje de apoyo, la euforia corrió libre con la sola aparición de un bimotor en escena llevando a bordo a Miguel Cancel, René Farrait, Johnny Lozada, Ricky Meléndez, Ray Reyes y Charlie Masó. Uno por uno fueron bajando del artefacto. Y uno por uno entraron a escena con la aprobación masiva en el bolsillo.

En dos horas de actuación, el sexteto del pop/rock realizó un recorrido de 28 canciones; una por cada año de vida de Menudo. Y aunque no estuvieron todas las que el público hubiese querido escuchar, cada participante del reencuentro vivió su propio momento mágico (incluyendo como extra al baladista Luis Fonsi quien al fin coronó su sueño de cantar con el grupo).

Ray, el más voluminoso de los "ex", reverdeció laureles con la interpretación de "Si tú no estás", tema que le abrió puertas en Brasil. Miguel, el primer Menudo con chispa propia que conocimos, nos legó un emotivo "Cuándo pasará". René, tuvo a su cargo dos himnos de fuerza y trascendencia: el sublime "Quiero ser" y el impostergable "Súbete a mi moto". Ricky, con su escaso alcance vocal, demostró al son de "Y yo no bailo" que sigue siendo un niño mimado del público, aunque hoy sea todo un señor de las leyes. Charlie, activo aún en los escenarios, probó cuánto ha evolucionado, desde aquel debut en Bellas Artes, con "La chispa de la vida" hasta la balada "Acércate". Y Johnny reafirmó ser dueño y señor del escenario al compás de "Mi banda toca rock". En ella brilló por su dominio y proyección tanto en baile como en interpretación.

Así, en resumen, el sexteto despertó la nostalgia colectiva en una noche enérgica, donde el tiempo y los problemas cotidianos parecieron quedar a las afueras del Roberto Clemente. Fue una velada feliz para los seis talentos que se reencontraron con un pueblo. Fue una noche especial para ese pueblo que con su símbolo patrio en alto, batiéndose a los vientos, dio aprobaciones masivas a este encuentro. Por ello, vaya fuerte el aplauso para estos seis Señores "Ex".

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

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